La primera vez frente a una colmena: miedo, picaduras y el inicio de una pasi贸n 馃憖馃檲馃檴

馃憖馃檲馃檴Mi primer encuentro con las abejas: una experiencia que jam谩s olvidar茅 馃槚馃槀馃槏



Si me preguntan cu谩ndo comenz贸 realmente mi camino en la apicultura, mi mente viaja inmediatamente a los primeros meses de la pandemia.


Por aquel entonces viv铆a en Quito y, aunque hoy las abejas forman parte importante de mi vida, en ese momento sab铆a muy poco sobre ellas. No conoc铆a c贸mo funcionaba una colmena, no distingu铆a las diferentes castas de abejas y mucho menos entend铆a el comportamiento de una colonia.


Fue mi hermano quien me abri贸 la puerta a este mundo. Gracias a 茅l conoc铆 a un hombre que, con el tiempo, se convertir铆a en una especie de maestro y gu铆a para nosotros. Era de esas personas que no solo poseen conocimientos, sino tambi茅n la experiencia que solo se obtiene despu茅s de muchos a帽os trabajando con abejas.


Recuerdo perfectamente el d铆a en que nos llev贸 a visitar una colmena por primera vez.


Antes de llegar imaginaba algo completamente distinto. Pensaba que bastaba con acercarse y observar. No ten铆a idea de la importancia de usar un traje adecuado, buenos guantes y botas apropiadas. Esa fue una de las primeras lecciones que aprendimos.


Cuando lleg贸 el momento de abrir la colmena, ocurri贸 algo que jam谩s olvidar茅.


Las abejas comenzaron a salir y muchas se dirigieron directamente hacia nuestros velos. Revoloteaban frente a nuestros rostros, golpeaban la malla protectora y algunas intentaban picar. En ese momento yo las consideraba simplemente "agresivas". A煤n no entend铆a que las abejas reaccionan para defender su hogar cuando perciben una amenaza.


Entonces percib铆 algo nuevo para m铆: el olor del veneno de abeja.


Es dif铆cil describirlo con palabras, pero recuerdo claramente c贸mo ese aroma lleg贸 a mi nariz y provoc贸 una reacci贸n inmediata en mi cuerpo. Sent铆 que el coraz贸n se aceleraba. Quise alejarme. Sent铆 miedo intenso, respeto, impresi贸n y curiosidad al mismo tiempo.


Hasta hoy, a帽os despu茅s, sigo recordando aquel olor.


Las picaduras tampoco faltaron. 馃槅 Algunas alcanzaron mis manos y mi cuello. Mi hermano tampoco sali贸 ileso; recibi贸 una picadura en cada oreja, algo que todav铆a recordamos entre risas.


Sin embargo, m谩s all谩 de las picaduras, aquel d铆a nos dej贸 ense帽anzas importantes.


Aprendimos que las abejas deben manejarse con respeto. Aprendimos la importancia del equipo de protecci贸n y comprendimos que el humo, cuando se utiliza correctamente, puede ayudar a trabajar con mayor tranquilidad.


Tambi茅n descubr铆 algo que entonces desconoc铆a: no todas las abejas tienen el mismo comportamiento. Con el tiempo entender铆a que existen l铆neas gen茅ticas mucho m谩s d贸ciles y manejables.


Pero hay una frase de nuestro maestro que recuerdo especialmente.


Antes de acercarnos a las colmenas nos dijo:


"Ustedes van a venir una sola vez. Despu茅s de esto les va a dar miedo y no van a querer regresar."


Se equivoc贸.


Volvimos para la siguiente clase.馃槀


Y para muchas m谩s.


Porque, a pesar del miedo, de las picaduras y de la intensidad de aquella primera experiencia, algo hab铆a despertado dentro de nosotros.


Sin saberlo, ese d铆a comenz贸 una pasi贸n que contin煤a creciendo hasta hoy.





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